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Año

Género

Obra

Lugar

1990

Performance

Las malignas raices del bien

Foso de un futuro parquing  en el barrio Salamanca. Madrid

 

 

 

Un día saliendo de tomar copas con Paco Carvajal, entonces director del Teatro Alfil, pasamos junto a un enorme socavón en el barrio de Salamanca, como de unos treinta metros de profundidad y grande casi como un campo de fútbol.

Sí, efectivamente, habían iniciado las excavaciones de lo que debía de ser un futuro párking. Va Paco y me suelta:

 

"Vidal, tienes que hacer una performance aquí, en este socavón."

Yo le recogí el guante, siguiendo el juego, y con la misma actitud le respondí:

 

"Muy bien Paco, de acuerdo. Pero en una semana y tú lo organizas". Él no podía tirar para atrás, ni yo tampoco. La suerte estaba echada.

 

Eran tiempos aún en Madrid donde la estela de su alcalde Tierno Galván y lo que fue la movida madrileña, aún lanzaban destellos de ilusión  creativa. Paco y su equipo se pusieron manos a la obra con un empecinamiento y energía difíciles de describir.

La verdad es que se lió una buena. Algo que yo encontré divertidísimo. Se fue a hablar con el director de la Orquesta de la Guardia Urbana y le dijo

- que no era verdad porque aún no había ni hablado con ella - que la concejala de cultura estaba entusiasmada con el proyecto. Conseguida la aprobación del director de la orquesta de la Guardia Urbana, le faltaron los minutos para ir a ver a la Concejala de Cultura: lo contentos que estaban con la idea ya la Orquesta de la Guardia Urbana y que por supuesto contábamos con la aprobación de la empresa constructora que como os imaginaréis aún no habían ni hablado con ellos. Total que unos por otros fueron diciendo que sí, y el día señalado que fue efectivamente al cabo de una semana, habían allí cámaras de television, dos mil personas alrededor del foso, un camión de obra y una excavadora que no sé ni de dónde se sacó, listos para colaborar con lo que estaba anunciado como LAS MALIGNAS RAÍCES DEL BIEN. Ah! y me he olvidado, por supuesto, la banda de vientos y tambores de la Guardia Urbana de Madrid.

 

Ya antes de empezar aquello era una obra maestra de la producción pirata. Sin embargo se ve que a última hora se habían presentado los directivos de la empresa constructora pretendiendo anular el evento pues habían sido los últimos en enterarse. Estaba yo concentrándome al inicio de la performance cuando vi a Paco abajo en el foso discutiendo airadamente con cuatro trajes del Corte Inglés pero por la distancia no podía oir nada de la conversación. Cuando luego le pregunté de qué iba, me dijo que uno que se había presentado como el director de la constuctora quería parar el evento y que al ver a 30 guardias urbanos bajando la rampa, se fue a exigirles que interviniesen pero aquellos señores con sus plumeros y uniformes le dijeron que lo sentían mucho pero que sólo habían venido ahí a tocar la trompeta. Bueno, que no tuvieron más más los directivos que marcharse furibundos de aquel lugar.

 

Así pude entregarme plácidamente a los dioses de aquella significativa performance en la cual encarnaría el espíritu de una serpiente que tras haber sido interrumpida en su letargo por la máquina excavadora es perseguida por ella hasta alcanzarla con su pala. Tras elevarla a 8 metros de altura depositó la Serpiente en un camión de tierra que ascendería la rampa con Alma de Serpiente herguido encima del cúmulo de tierra. Este fue el primer ritual de una serie de tres performances de CHAMANISMO INDUSTRIAL que liberaba como oficiante poseído por las energías de la Serpiente. Al final del ritual liberaba un canto de lamento y quejido al son de un paso doble de la Banda Municipal de la Guardia Urbana. El efecto fue impecable y el público no pudo reprimir acompañar a coro ese final con un "torero, torero" hasta la desaparición del camión. Aquello en una semana había sido un milagro. Viva el Arte! La vida por delante y la flor de la vida son las obras de arte transmitidas con oficio.

 

 

 

DE LAS MALIGNAS RAÍCES DEL BIEN

 

La sociedad constructora

Perforra el espacio telúrico

Para alojar un parking de automóviles

Pureza y paradoja urbana

Bailar y cantar  en el corazón de sus entrañas

Pisotear extasiado la herida honda y penetrante

Con gritos de amor y dolor

 

Celebrada la danza ritual

La gran pala oruga entrará en el coso

Arrancando al danzante y depositándolo

En el camión de escombros

 

Este éxodo de la conciencia

Vendrá acompañado por músicos

En procesión detrás del camión

Hasta el asfalto

 

A lo largo de unos 300 metros

Podrán apreciar atónitos los transeúntes

Esta extraña procesión

De nuestra vivencia contemporánea