Año

Género

Obra  

Lugar

Premio

 

2012

Performance

Silencio Blanco

Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid

Espectáculo más original e innovador

 

PRESENTACIÓN

 

 

Con cuarenta y cinco años de vida teatral, admirado y reconocido tanto en España como en el ámbito internacional por su singular aportación al lenguaje escénico contemporáneo, Albert Vidal vuelve de nuevo a Valladolid, en el marco del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle.

 

Su propuesta, EL SILENCIO BLANCO, sorprendente, inaudita,fascinante y popular, es el fruto de una larga gestación, tal y como lo demuestran sus ya amplias y diversificadas producciones, que no dejan de impresionar por su profunda coherencia. Más allá de la innovación, rompiendo con valores y convenciones establecidos, Albert Vidal reencuentra con EL SILENCIO BLANCO el espíritu revolucionario de las vanguardias. Su idea: una llamada a la población de Valladolid para que se anime a participar en una experiencia individual y colectiva muy particular, donde de manera simple y estimulante tome vigencia la maravillosa capacidad que todos tenemos de convertirnos en obra de arte.

 

Bajo la batuta cautivadora del veterano artista, se espera la formación de un cortejo de máxima afluencia que selle el núcleo de cohesión social imprescindible para empezar un recorrido a través de las calles del casco antiguo de la ciudad. Dicho itinerario se propone cumplir con unas reglas del juego precisas, tal como sucede en cualquier ritual, en este caso un ritual moderno, urbano y cívico que, como tal, se debe vestir de la misma solemnidad que imponen los actos sagrados.

 

La primera regla es el silencio: el cortejo avanza silencioso, porque nada es más verdadero que lo que no se dice, porque más allá de las palabras existe el mundo anterior a la palabra, un mundo que nos pertenece y que nuestro cuerpo puede recibir poniéndose a disposición del simple movimiento de andar desprendido de las vivencias subjetivas de lo cotidiano.

La segunda regla, los participantes son invitados a mantenerse a la escucha de los tambores que, con su compás, sonido, ritmo y redobles, van dibujando el espacio y el tiempo de nuestra ficción íntima: EL SILENCIO BLANCO. Son ellos quienes van nutriendo esa obra de arte colectiva que Albert Vidal nos propone expresar en el último capítulo de esta experiencia inédita, precursora de un nuevo concepto de arte, definido por el propio artista como arte telúrico.

Es este un concepto fundado en la idea de que las fuentes energéticas de la tierra son generadoras de movimiento y de forma; es un arte, pues, que abraza la plástica y que como una arquitectura mágica, estructura en un mundo de líneas, volúmenes, planos y color, las infinitas manifestaciones de la vida.

 

Al final del trayecto, el paseante, despierto y abierto a sí mismo, absorto ante las apasionantes sorpresas que su cuerpo le revela, regresa al punto de salida, donde Albert Vidal, maestro de ceremonias, impulsa con el conjunto de los participantes la puesta en voz de El Silencio Blanco: del canto coral telúrico procedente de las tierras remotas de nuestro jardín secreto.

 

Así desde el flujo armónico de nuestro sonido personal e irrepetible, responde la nota luminosa del canto colectivo que vive de esas mismas pulsaciones primordiales que han fecundado los territorios más universales. Y liberados, magnificados y felices, experimentamos de manera sublime e intemporal el hecho fulgurante e indeleble de la creación.

 

Maryse Badiou

 

FICHA  ARTÍSTICA

 

Creación y dirección

Asesoramiento

Consultor de percusiones

Dirección musical

Coordinación banda de cornetas y tambores

Fotografias

Video

Albert Vidal

Maryse Badiou

Pitu Andreu

Roberto Martín Martín

"La Sagrada Lanzada" de Valladolid

Leopoldo Samsó

Rebecka Biró, Leopoldo Samsó

Fotos Leopold Samsó

 

 

ENTREVISTA

 

 

¿Cómo te encuentras? ¿Cómo va tu cuerpo en relación a tu cabeza?

 

En general me encuentro bien. Sobre todo si no descuido el ejercicio físico  y mantengo  una alimentación sana. El artista performántico debe tener la condición física de un   atleta y  la mente de un sabio. Solo así podrá afrontar las cavernas y estratosferas  de lo humano sin sucumbir a su propia subjetividad. Me gusta pensar en términos de paradigmas.  En esto pienso que  soy un hombre de otra época, pero no de una época pasada  sino de una que está por venir. Esto es lo que yo  llamo la Vía del Príncipe algo que  nos separa cada vez más del alto porcentaje de ADN que compartimos aún con los simios.  En esta nueva escala de superación humana la cabeza y  el cuerpo forman una unidad homogénea  que se traduce en  alta estima y dignidad.

 

¿Cuál es tu preocupación más cercana y cuáles son tus referencias actualmente?

 

Mi preocupación más cercana  es no  ceder  ante los embates de la estandarización  que con caretas seductoras pueden alejar al creador  de su itinerario. Cada uno de nosotros somos un ser único  e irrepetible y de esencia divina y  no debería haber excusa válida para comprometer esta harmonía con el destino. Debemos mantener alerta siempre  nuestro espíritu en un estado de  revolución permanente.  Sólo así podremos irradiar unos parámetros auténticos de renovación social.  Mis referencias más vibrantes las hayo en las profundidades de mi ser. Quizás por eso siempre me ha fascinado la letargia de las serpientes.

 

¿Qué recuerdos  en la actualidad dan vueltas en tu cabeza? ¿Cómo te imaginas  el futuro?

 

Suelo entregarme poco a la agradable sensación de los recuerdos, pero quizás el que se me hace más agradable de todos ellos es el recuerdo del vacío del cual todos somos originarios.  Esto me seduce cual supremo elixir.

Me encanta el vacío y el silencio. Quizás me imagino así el futuro en una vuelta a este vacío y a este silencio. Deseo firmemente  que el ser humano siga ascendiendo en su vía de perfección y conocimiento, una vez  superado el trance de desarreglo dolor y confusión por el que atraviesa la humanidad.

 

¿Qué ocurre en tu interior cuando te encuentras frente a una obra de arte?

 

Intento recrearla en mi cuerpo. Resonar el ADN energético de su creador. Convertirme en musa barroca,  ángel renacentista,  piedra prehistórica  o lo cualquier otra sublimación del espíritu,  pero que resuene en verdad algo muy común  que comparta con los demás y que me ayude a desvelar los misterios de la existencia.

 

¿Cuál de las diferentes disciplinas artísticas produce más emoción al público y cuál  a ti mismo?

 

La emoción que produzcan las diferentes disciplinas artísticas al público está en función de la caja de resonancia que  este mismo público presente frente a ellas. Creo que es una pregunta difícil de contestar con objetividad ya que dependerá de la educación, condición social, edad, momento socio político  etc. El artista debería estar al servicio de su obra y permitir  con su oficio,   convertirse en puente transmisor de unas verdades que le superan. A mí personalmente me seducen más las artes que no pasen tanto por la descripción y que no aferren demasiado el espíritu. Pero no haría distinción de medios de expresión sino más bien  concomitancia o no  con un sentir  universal.

 

¿Qué es la dramaturgia?

 

El arte  de poner en orden los sentimientos, pasiones y  emociones humanas  en una aparente consecuencialidad  que nos permita  reflejarnos nosotros mismos, en las historias de los demás.

 

¿Qué significa la luz?

Una vez más el bipolar complemento de la oscuridad sin la cual no tendría razón de existir.

 

¿Qué sentiste  respecto al teatro el día que suspendiste la actuación?

 

Aquel día mi  suspensión  estuvo provocada por un profundo respeto al teatro. Ya que ya no me podía permitir  engañar a los espectadores. Estaba completamente fuera de lo que hacía. Quizás aquel abandono fue uno de los actos más puros   y honestos que he realizado.

 

¿Qué sentimientos  te producen nombres como : Jefe Cochís, Caballo Loco o Toro Sentado?

 

Estos nombres  me producen una cierta nostalgia  de algo que  los seres humanos hemos ido perdiendo a lo largo de la historia y espero que un  día podamos recuperar aquellos valores,  pero trascendidos  a unos niveles de lectura de dimensión cósmica.

 

¿Tienes miedo a la muerte? ¿Y a volver de nuevo a nacer?

 

Ningún miedo, toda mi vida  he conducido la existencia  de manera  que el día que  la muerte me abrace pueda recibirla  con amor. Volver  a nacer de nuevo es para mí  un anhelo más que una inquietud ya que sustancialmente me considero un hombre bueno. Y por lo tanto  creo que mi espíritu se albergará en un soporte físico y circunstancial  bello  y elevado. Hablando de la muerte, de todas maneras en mi epitafio  quiero que rece lo siguiente: la próxima vez por favor lo mismo.

 

¿Por qué te ilusiona el homenaje?

 

El respeto y la consideración que me mostráis ante mi itinerario  me sosiega el alma.

 

¿A qué huele Valladolid?

 

Valladolid lo asocio a  nobleza y caballerosidad. Se me hace en general como una ciudad con un espíritu elegante.  Y esto no lo digo para quedar bien. Es así.

 

¿Qué cosas te producen asco y cuántas de tus vidas darías por algo?

 

 Sobre todo la ignorancia atrevida.

 

¿Qué es ese algo?

 

Ese algo es mi máxima aspiración; no perder mi confianza y amor por lo humano.

 

¿Qué edad te gustaría tener y a quién  elegirías a tu lado?

 

Creo que debemos siempre celebrar la edad que tenemos. Pues la vida es en sí un crisol de presentes que resplandece  en todo su recorrido.  Elegiría  a mi lado  a quien ya está conmigo.

 

¿Qué es eso de sintecho?

 

Los sin techo son príncipes oscuros de la libertad.

 

¿Qué música y qué autores aparecen en tu interior  en la soledad de la montaña?

 

Pienso que los buenos autores y compositores son los que me han conducido  apreciar el silencio en la soledad de la montaña.

 

¿Qué cosas te producen miedo?

 

Espero no parecer altanero  si os digo que me considero un hombre bastante ajeno a la sensación del miedo. Procuro en general  no empatizar con obras o circunstancias que lo fomenten y este es un consejo que os doy a todos vosotros.

 

¿Quién eres tú?

 

Eso lo sabes tú mejor que yo.

 

¿Quién soy para ti?

 

Te lo diré  cuando te haya mirado a los ojos.

 

¿Cuál es tu sitio después de tantos sitios?

 

Siempre intento  que mi sitio sea el lugar en el que estoy y mi realidad la que vivo en el momento. Pero bueno ya sabemos  que eso  no es tan fácil, quizás por eso exista el cambio, el anhelo y el desequilibrio, quizás por eso cada mañana amanezca en nosotros la sensación  de seguir existiendo en una realidad mutante que encontrará la suprema paz y serenidad  con el omnipotente abandono de la muerte.

 

PRENSA

 

 

Un “evento telúrico” coproducido por el Festival que tuvo  ayer su estreno absoluto. Una “procesión laica”... Casí 200 personas, bajo la atenta mirada de Vidal, recorrieron unas calles sacudidas a golpe de tambor...

El ciudadano convertido en partícipe y, a la vez, en el objeto mismo  de la obra de arte "El silencio blanco". Un silencio roto a golpes de tambor y con el pulso leve pero sonoro de una marcha que se detenía para invitar  a la contemplación de la calle, del otro y de uno mismo. Un silencio roto finalmente por un “canto” coral en el claustro del museo.

DIARIO DE VALLADOLID. J.T /Valladolid. 27.05.2012

 

 

«Cuando confías  en el ser humano, todo fluye ». Albert Vidal se expresaba así tras la apoteosis final en forma  de acto catárquico  vocal de liberación  colectiva orquestada por una impresionante tamborrada que puso el broche final  a “Silencio Blanco”.

« Uno frente  a otro, entre el nacimiento y la muerte, conscientes de estar presentes en este mundo», indicaba Vidal las pautas a los improvisados intérpretes.

EL NORTE DE CASTILLA. Virginia T.Fernández.16.03.2012

 

 

Con cuarenta y cinco años de vida teatral, admirado y reconocido tanto en España como en el ámbito internacional por su singular aportación al lenguaje escénico contemporáneo, Albert Vidal vuelve de nuevo a Valladolid, en el marco del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle. Su actual propuesta, “El Silencio Blanco”, sorprendente, inaudita, fascinante y popular, es el fruto de una larga gestación, tal y como lo demuestran sus ya amplias y diversificadas producciones, que no dejan de impresionar por su profunda coherencia.

Más allá de la innovación, rompiendo con valores y convenciones establecidos, Albert Vidal reencuentra con ”El Silencio Blanco” el espíritu revolucionario de las vanguardias. Su idea: una llamada a la población de Valladolid para que se anime a participar en una experiencia individual y colectiva muy particular, donde de manera simple y estimulante tome vigencia la maravillosa capacidad que todos tenemos de convertirnos en obra de arte.

EL COMEDIANTE. Programa del Festival de Teatro. Valladolid. 27.05.2012